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Arturo: “no apto”

por / Comentarios desactivados / 2 Vistas / 14 septiembre, 2016

Arturo Pedrero García es un joven tinerfeño que sufre hemiparesia, una parálisis cerebral que afecta a la capacidad motora de la mitad de su cuerpo. En 2010 finaliza sus estudios de medicina en la Universidad de La Laguna, y dos años después, tras superar las pruebas del MIR (Médicos Internos Residentes), obtiene una plaza como médico de familia en el Centro de Salud de Tacoronte. Tras cinco meses ejerciendo en esa especialidad el Ministerio de Sanidad le anuncia que no es apto para ese puesto.

 A partir de ese momento comienza la lucha de Pedrero. El joven acude a los medios de comunicación para que se hagan eco de la discriminación que, tanto él como la mayoría de personas discapacitadas, sufrían en el ámbito laboral. Además, el médico encontró en  la plataforma Change.org el impulso que necesitaba para que el Ministerio de Sanidad reconsiderara su decisión. “Vi una oportunidad de buscar apoyo por muy pequeño que fuera, para que el departamento de Ministerio de Sanidad se diera cuenta de la injusticia que estaba realizando”, indica el afectado.En poco tiempo consiguió el apoyo de miles de personas que firmaron por su causa, e incluso los responsables de la página se pusieron en contacto con Pedrero para conocer su caso y ayudarlo a buscar alternativas.

 El médico tinerfeño entró en la carrera a través del cupo de estudiantes con discapacidad. Cada año en la matrícula presentaba un certificado de minusvalía sin ocultar, en ningún momento, su enfermedad. Por esta razón los docentes de la carrera no imaginaron que se pudiera generar un problema con tanta repercusión. No es el primer discapacitado que se dedica a la labor profesional en una especialidad clínica.

 El 27 de Julio de 2013 el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad aprobó el Real Decreto referido a medidas positivas para personas con discapacidad en la elección de oposición en el ámbito sanitario. A pesar de que el nuevo reglamento no ampare su caso, Pedrero se siente satisfecho porque ha logrado sentar las bases para que no se vuelvan a repetir las injusticias que considera que se han cometido.

 María Fe Gómez Fernández, subdirectora del Centro de Salud de Tacoronte, asegura que desde la administración se realizaron todas las gestiones y peticiones que fueron necesarias para la readmisión de Arturo en su especialidad: “firmamos todos los escritos que se pudieron cursar y le acompañamos en las manifestaciones que hubo”. Además el centro ha contado con otros dos trabajadores que a pesar de su discapacidad han podido desarrollar sus labores sin ninguna dificultad. La subdirectora comenta: “hemos tenido un celador con una discapacidad importante a nivel de vista y un pediatra que tiene un problema en una extremidad superior pero que se defiende muy bien”.

 Actualmente, Arturo Pedrero está realizando en Madrid un máster y estudios de investigación dentro de la especialidad de Medicina Preventiva. Todo lo que ha ocurrido le ha hecho afrontar situaciones nuevas que le han ayudado a crecer como persona y a aprovechar las oportunidades. Por ello, concluye: “No me arrepiento de nada de lo que ha pasado, es más, lo agradezco porque he dado un paso de gigante en todos los sentidos”.

 

“Los barreras no existen, se crean”

Cruz Roja Española dispone de multitud de medios y recursos que ayudan a integrar a las personas discapacitadas en distintas áreas de la sociedad. Juan Manuel Martín, trabajador de Cruz Roja en Santa Cruz de Tenerife, asegura que “cada día son más las demandas, […] y la mayoría de los recursos, por no decir casi todos, están prestados”.

Con respecto a la inserción laboral, la organización dispone de un área de empleo en la que existe una bolsa de trabajo. Sin embargo, Martín aclara que no es específica para las personas discapacitadas sino que engloba a todos aquellos que están en situación de exclusión social.

En la actualidad, las personas que se encuentran en una situación semejante a la de Arturo Pedrero, tienen más posibilidades, a través de organizaciones como Cruz Roja,  de vivir una vida normal. El trabajador añade: “Cada vez son más las leyes que les apoyan y obligan además a empresas y organismos a tenerles en cuenta”.

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