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Goalball, el único deporte paralímpico creado para ciegos

por / Comentarios desactivados / 4 Vistas / 1 abril, 2016

Su escasa difusión en los medios impide que la sociedad conozca la competitividad y cooperación que lo caracterizan.

El goalball es un deporte creado para personas ciegas y con deficiencias visuales. Lo inventaron el alemán Hans Lorenzen y el austríaco Seep Reindl, para que los veteranos de la II Guerra Mundial que habían perdido la visión en la guerra compensaran dicha pérdida desarrollando más los otros sentidos. Diego Monreal, profesor de Educación Física de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), fue quien lo trajo a España, en 1976, llegando a Canarias en la década de los noventa. La Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC) tutela actualmente este deporte, junto a otros como natación, fútbol o tiro olímpico.

En este deporte, dos equipos de tres jugadores deben marcar gol en la portería contraria. Cuando un equipo lanza, los tres jugadores rivales se estiran en el suelo y tratan de parar la pelota con cualquier parte del cuerpo.

Los jugadores que no son ciegos totales, pero tienen resto visual, deben usar antifaces opacos o parches oculares debajo de las gafas protectoras de modo que, así, exista igualdad de condiciones. La esencia del juego es desarrollar el sentido auditivo para localizar la pelota. Para facilitar esta labor, el balón -de 1,25 kilogramos- tiene cascabeles en su interior, y unos agujeros por los que sale el sonido.

El goalball se practica a partir de los dieciséis años, no requiere límites de estatura y los equipos se clasifican por sexo: hay tres divisiones masculinas y dos femeninas. Las competiciones no son por comunidad autónoma, sino que hay un campeonato estatal, para el que se clasifican los cuatro equipos que tengan mejor puntuación en una liga previa, en Madrid. La última liga comenzó en febrero de este año.

Los partidos duran veinte minutos y se realizan en una pista rectangular con porterías de 9 metros de largo por 1,30 metros de alto. Cada mitad de la cancha se divide en tres áreas: área de defensa, de ataque y neutra. Los jugadores lanzan con la mano el balón, que debe rodar por el suelo. No obstante, debe picar una vez en el área de ataque y otra vez en el área neutra, antes de ir a la portería contraria. Para ello, los jugadores disponen de diez segundos, como máximo. Las líneas del campo se marcan en relieve, para que los jugadores las reconozcan al tacto y puedan orientarse. El material que se utiliza es un precinto de cinco centímetros de ancho.

Cancha de goalball / Imagen: Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC)

Cancha de goalball / Imagen: Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC)

Para protegerse, los jugadores llevan un pantalón largo acolchado en las caderas; rodilleras y coderas. Las mujeres juegan con pechera, y los hombres con coquilla. Además, utilizan las gafas de plástico para proteger los ojos.

En la piel de los deportistas

Idaira Rivero, jugadora del equipo femenino del Canarias Cludeon -el club de deportes de la ONCE-, practica goalball desde el año 2002. Asegura que este deporte “me aporta muchos retos; se trata de decir cada día `yo quiero y puedo´”. Esta jugadora, junto con el resto del club, entrena martes y jueves, dos horas cada día, en entrenamientos mixtos. Ella cree que esto favorece a las mujeres: “Aunque las chicas tiren fuerte, casi nunca van a tirar como un chico. Nosotras estamos acostumbradas al tiro fuerte”. Así, cree que esto perjudica a sus compañeros, pues el tiro de ellas es más suave, por lo que los cascabeles se escuchan menos. Respecto a las lesiones, en goalball se debe adoptar una posición defensiva, con manos y piernas, y “si no haces la posición bien, puedes recibir balonazos en la cara”. También pueden lastimarse los dedos al tratar de parar el balón, o pueden hacerse daño al lanzarse en el suelo. Asimismo,  al escuchar el balón “adoptas, sin querer, posturas para escucharlo o para tirarte mejor”, lo que puede agarrotar los músculos. A pesar de esto, Idaira lo tiene claro: “el goalball agota, pero engancha”.


“Durante cuatro horas a la semana, todo se reduce a escuchar un balón con cascabeles”


Por su parte, Pedro C. Martín juega al goalball desde hace ocho años. Ha ido a concentraciones con la selección española y ha participado en campeonatos internacionales. La mayor dificultad con la que se encuentra son las infraestructuras: “Al conseguir cancha o al marcar el campo con cinta, que hay centros que no te lo permiten”, explica. Aunque ahora no tienen ningún problema: “Tardamos dos años en conseguir una cancha decente, pero ya la tenemos”. En cuanto a las lesiones, Pedro destaca que tiene el cuádriceps dañado, de cargar todo el peso en la pierna. Por otro lado, al contrario de lo que opina su compañera Idaira, él no cree que el tiro de las mujeres perjudique a los hombres, ya que “si te acostumbras a tirar, y a recibir tiros fuertes, cuando te llegan flojos te cuesta detectarlo”. Así, en los entrenamientos mixtos se complementan. “Tienes que entrenar el oído para todo tipo de tiros”, afirma. Para Pedro, el goalball es una forma de liberar estrés y olvidar problemas; “durante cuatro horas a la semana, todo se reduce a escuchar un balón con cascabeles”.

Denis es el entrenador de este equipo de goalball. Explica que los jugadores, por motivos de agenda, no son siempre puntuales y a veces no asisten, lo que dificulta los entrenamientos. Además, considera que “no hay tiempo para hacer un entrenamiento específico de chicas y uno de chicos”.

Entrenar a personas con discapacidad visual no supone un problema para Denis, aunque sí debe considerar determinados aspectos, “sobre todo, la orientación en el campo”. Entrena a dos ciegos totales, los demás tienen restos visuales y le ayudan a guiar a sus compañeros. Además de adaptar los ejercicios, debe animar a los jugadores en las competiciones, pues son muy competitivos y exigentes, y “si en un partido fallan -indica-, se vienen abajo”. Aun así, expresa que el trabajo es satisfactorio: “Aprendo yo más de ellos que ellos de mí”, concluye.

Denis estudia el Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que en la actualidad no está preparado de forma específica para entrenar goalball, aunque sí existe un título concreto de monitor de este deporte.

Rara vez una persona sabe qué es el goalball; “la gente suele responder que ha escuchado algo en la televisión”, declara Idaira. No es un deporte nuevo, solo desconocido. Por su parte, Pedro considera que “se puede promocionar mejor, pero es difícil”. Para publicitarlo, se hacen jornadas lúdicas en colegios, y competiciones con universidades e institutos. “Lo que funciona es el boca a boca”, manifiesta Idaira.

Quizá el goalball puede parecer confuso para quien no lo haya jugado. Esto le ocurrió a Elena Jiménez, alumna de la ULPGC. No obstante, asegura que, como espectadora, le gusta verlo, pues es un deporte curioso y “desde fuera se aprecia cómo los jugadores tienen señales acústicas para indicar una cosa u otra”. Elena también ha practicado goalball y, como persona sin discapacidad visual, reconoce que al principio era complicado, pero “una vez juegas es excitante, no tener visión sube la adrenalina”.

A pesar del atractivo de este deporte, apenas hay repercusión en los medios, aunque cada año haya un campeonato nacional, y se celebren distintos torneos. Es un deporte lleno de valores que, a su vez, no está valorado por la sociedad.

Goalball (vídeo de producción propia)

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