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“Hay que educar a la gente para que no ponga en peligro las especies”

por / Comentarios desactivados / 14 Vistas / 8 abril, 2014

Las mariposas se cruzan con los mapas en la vida de Rosa Angulo (Vitoria, 1953), pero lo que de verdad ha terminado arrebatándola ha sido la posibilidad de combinar las dos vertientes en un proyecto para acercar la ciencia a los ciudadanos. Imagine que está dando un paseo y fotografía con su móvil una lagartija, una flor o un arbusto muy raro. ¿Le gustaría recibir en unos días un correo electrónico con su nombre científico? Solo por el puro gusto de saberlo. Eso es lo que hace Biodiversidad Virtual (BV), una plataforma que ya acumula más de un millón de fotografías de naturaleza hechas por particulares y que catalogan 300 expertos, entre ellos biólogos o entomólogos, que también colaboran de forma gratuita. “Es un mapa de la vida de todo un país”, resume Angulo. “Muchas Administraciones querrían nuestros datos, somos una golosina”.

Risueña y habladora, Angulo trabaja desde hace más de 30 años en el Centro Nacional de Información Geográfica, dependiente del Ministerio de Fomento. Por las tardes, aplica sus conocimientos sobre Sistemas de Información Geográfica (SIG), mapas que se cruzan con bases de datos, a la plataforma Biodiversidad Virtual. “Me captó Antonio Ordóñez, su director, en 2008, durante un testing en Biescas (Huesca)”, relata frente a un café descafeinado. Los testing son salidas al campo que consisten en realizar el número máximo de fotografías de la biodiversidad de un área. “Perdí muchas mariposas por el camino, pero me contagió su pasión”, recuerda. Organizan estas expediciones, cada vez con más seguidores, con mil motivos: para denunciar el mal estado de una zona, para buscar especies casi desaparecidas… Los participantes están sujetos a un código ético, que incluye, por ejemplo, no pinchar los insectos o no cortar flores. “En BV tampoco se da información precisa de los lugares donde se han tomado las imágenes, hay que educar a la gente para que no pongan en peligro las especies”, comenta.

Su vinculación a la naturaleza viene de su infancia en el País Vasco. “Fui montañera y ya hacía fotos con una Olympus, aunque el presupuesto no daba para tanta copia a papel”, relata. Aunque haya terminado trabajando en Madrid, vive en la sierra. Escoge la cafetería Van Gogh (antigua Galaxia), porque le viene mejor para después marchar a casa. El café, en el que llegó a reunirse Tejero para tramar un golpe de Estado fallido previo al 23-F, está ahora decorado con la obra del pintor neerlandés, mucho girasol. Al salir, rememora el día en que Tejero asaltó el Congreso. “Me vi con la maleta hecha”, confiesa.

Angulo detalla con entusiasmo las diversas facetas de su colaboración con Biodiversidad Virtual. Se encarga de facilitar, por ejemplo, que estudiantes de biológicas, colegios o casas rurales tengan un lugar reservado en el que subir y consultar sus imágenes. Llegado el momento, se frena para no apabullar. “Me pasa igual con mis dos hijos, a los que intento no hablar tanto de mariposas”, reconoce.

Esta curiosidad y pasión por la naturaleza se repite en los usuarios y miembros de la plataforma ciudadana. “Tenemos dos jubilados en Almería y Segovia que han podido subir entre los dos 160.000 imágenes, otra mujer de Barcelona, con 90 años, ha clasificado una infinidad de plantas”. Todo gratis, y para el disfrute colectivo.

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