Fuente: http://lapaseata.wordpress.com/2012/06/27/el-jardinero-fiel-y-la-caducidad-del-farmaco-lonseren/

Marcas contra genéricos: la guerra de las farmacias

por / Comentarios desactivados / 18 Vistas / 15 febrero, 2015

Las grandes marcas de medicamentos luchan por competir con los medicamentos genéricos, que cada día son mejor vistos por los consumidores por su fiabilidad y ahorro económico.

España es, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el segundo país del mundo que más gasta por persona en medicamentos, seguido de Francia. Sin embargo, poco se conoce sobre el funcionamiento de la Industria Farmacéutica española, muy cuestionada en la actualidad por la comercialización de unas marcas determinadas en detrimento de los medicamentos genéricos.

Desde la dirección de Ordenación Farmacéutica del Gobierno de Canarias, su responsable, Rodolfo Ríos Rull, declara que desarrollar un nuevo medicamento cuesta en torno a dos millones de euros, lo cual explicaría dicha cruzada.

De la idea al producto

El proceso comienza con un estudio preclínico hasta encontrar el químico adecuado. En esta primera fase se experimenta con animales, proceso estandarizado en casi todo el mundo. Una vez encontrado el químico y patentado con un nombre específico, se prueba el ya medicamento entre veinte y ochenta personas. Y en una tercera fase, llamada pivotal, se realizan las mismas pruebas pero con enfermos reales. Una vez probada su eficacia, la EMA (Agencia Española del Medicamento) autoriza su comercialización y es el Ministerio de Sanidad quien negocia el precio con los laboratorios. A partir de ahí se presenta al registro y la Agencia de la Unión Europea lo reporta por todos los estados miembros.

Después comienza el proceso de farmacovigilancia, actividad de salud pública que tiene por objetivo el seguimiento del medicamento, ya que de cada diez que salen al mercado, cuatro son retirados. Esta actividad en las Islas se encuentra en el Hospital Universitario de Canarias.

En Europa las patentes tienen una duración de veinte años. Pasado ese plazo, se comienzan a comercializar los medicamentos genéricos.

La llegada del genérico

La primera patronal de la industria farmacéutica de medicamentos genéricos en España se funda en 1998 en Barcelona, como una organización de ámbito nacional sin ánimo de lucro, la AESEG, que tiene el fin de impulsar el uso de este tipo de productos.

Aunque la Asociación Española de Medicamentos Genéricos muestra que 9 de cada 10 consumidores confía plenamente en estos medicamentos y, además, afirma utilizarlos con frecuencia, ha existido siempre una controversia al respecto de su comercialización. Valentina Delich, experta en propiedad intelectual, analiza dicha problemática y plantea algunas de las consecuencias de la misma, como, por ejemplo, la iniciativa de las empresas titulares de conceder licencias a unos genéricos concretos en detrimento de otros.

Hay dos factores fundamentales que podrían explicar el sentido de esa polémica. El primero se basa en las implicaciones económicas que tendría la venta masiva de medicamentos genéricos frente a las grandes marcas, que pueden llegar a perder la patente sobre un fármaco. Y el segundo es la poca información que poseía la población sobre ellos antes de su aparición, lo que inicialmente propició desconfianza e inseguridad en los consumidores.

Así pues, para poder comercializar este producto, primero ha habido un trabajo de motivación y de fomentación en la sociedad española y en la Administración pública y sanitaria. Ello ha permitido verter conocimientos e información sobre estos medicamentos y desarrollar una serie de reglas deontológicas y normas éticas, profesionales y sanitarias para el perfecto funcionamiento de esta reciente rama farmacéutica.

Al final, la cuestión queda en manos de los consumidores que pueden elegir pagar por el genérico o por la marca.

Del medicamento a las farmacias

Las farmacias canarias generan actualmente pérdidas que superan el 30% respecto a 2013. Debido al incumplimiento de los pagos mensuales de las facturas por recetas, desde 2010, el Gobierno de Canarias acumula deudas con las farmacias de cerca de 70 millones de euros.

Fuente: canariasactual.com

Fuente: canariasactual.com

Ana María Perdomo, farmacéutica del municipio de Tegueste, nos cuenta cómo es un mes cualquiera en su farmacia: –“Nosotros le dispensamos los medicamentos con receta a los asegurados y luego, al final del mes siguiente, la Seguridad Social nos paga esas recetas”.  Este rutinario proceso que comenta Ana María se cumple casi siempre con cierto retraso, y aunque a ella no le ha afectado directamente,  sí conoce a compañeros que han tenido que pedir reiterados préstamos para poder hacer frente al pago de proveedores. A pesar de lo que pudiera parecernos, a partir del famoso copago anunciado por el Ejecutivo español, la situación parece ir mejorando.

En relación a la prescripción de una marca concreta de medicamentos genéricos y no otra, cuenta que, bajo su experiencia, los médicos suelen recetar unos genéricos determinados  y luego las farmacias dispensan aquel del que dispongan en ese momento.

Además, “cualquier fórmula, por ejemplo Omeprazol, la comercializan hasta veinte laboratorios diferentes; pero nosotros solo podemos tener dos o tres de cada una. Lo mismo ocurre con otros fármacos como Simvastativa, Ramipril o el famoso Paracetamol”.

Aun así, Canarias es una de las comunidades autónomas que, según la AESEG, menos medicamentos genéricos consume, con un gasto aproximado de 50 millones de euros.

En cuanto a los medicamentos de marca, Ana María asegura que ella cuenta con todos los necesarios para los vecinos de la zona en la que se inscribe su negocio; sin embargo, Miriam González, auxiliar de farmacia del municipio de Los Realejos, nos cuenta que no todas las empresas actúan igual. Ella misma nos relata cómo la farmacia en la que trabajaba tuvo que dejar de comprar medicamentos por el alto coste que les suponía, dejando así desamparados a muchos de sus pacientes:

– “Era desgarrador ver cómo venían, un día y otro, personas muy enfermas a las que siempre habíamos atendido, y contarles que ya no podríamos dispensarles unos tratamientos que, en muchos casos, los mantenía vivos”.

No muy lejos de allí, en el Puerto de la Cruz, Grisel Hernández nos comenta que la situación no es tan alarmante cómo se plantea, que “sí que hubo una época mala para las farmacias, hace uno o dos años, porque el gobierno no pagaba, pero la cosa está mejorando”. Ella lleva casi quince años despachando en una farmacia del centro puertocrucero y asegura que en todo ese tiempo, nunca había vivido un momento tan extremo como ese.

Los medicamentos crean un mundo de controversias e irregularidades para quienes los fabrican, los comercializan e, incluso, para quienes los consumen. Supone la tabla de salvación no solo de quienes los necesitan para mantener su salud, sino que también para el Gobierno, las industrias farmacológicas y todo aquel que ve un negocio en la sanación de la sociedad.

INTÉRESATE son: Atanaiba Hernández, Sandra Linares, María Montelongo y Natalia Ruiz

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