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Torbellino Woman

por / Comentarios desactivados / 70 Vistas / 5 febrero, 2015

“Me quitaron 25 ganglios de los 27 que tenemos en el brazo izquierdo, así que estoy inútil de por vida de ese brazo”. Esta es solo una de las secuelas que el cáncer ha dejado en la vida de Hilda Siverio. Dos tumores en el pecho izquierdo y uno en el derecho han hecho que desde hace un año el hospital se haya convertido en la segunda casa de esta tinerfeña.

Fue al cumplir el quinto mes de embarazo de su tercer hijo cuando se detectó un pequeño bulto en el pecho que daría un giro radical a su vida. La alegría que supone un embarazo se tornó agridulce en cuestión de segundos. Decidir que no se sometería a ningún tipo de prueba ni tratamiento hasta que su hijo naciera fue solo la primera de muchas decisiones valientes que asumiría a lo largo de su enfermedad. El de Hilda es solo uno de los 22.000 casos que se registran en España anualmente, lo que supone que una de cada ocho mujeres padezca cáncer de mama en la actualidad. Esta enfermedad es la causante de más de 6.000 fallecimientos al año, lo que representa el 16,7% de todas las defunciones por neoplasias del sexo femenino en este país.

Tras haberle inducido el parto dada la urgencia de su caso, ingresaba el día de Reyes para dar comienzo a una larga ristra de pruebas. Mamografías, resonancias con contraste y ecografías dieron paso a la extirpación completa de la mama izquierda y de la zona linfática del brazo. Duros exámenes a los que tienen que someterse muchas mujeres hoy en día pues, como dice la tinerfeña, “ha aumentado muchísimo, sobre todo, y lo más preocupante, en chicas muy jóvenes, con las que comparto tratamiento, lo que, como madre, se me hace muy duro”. Esto lo corrobora la doctora Milva Rodríguez, especialista en oncología en el Hospital Universitario de Canarias, que afirma que es cierto que ha habido un aumento en el número de casos, sin embargo, se desconoce si se trata de un incremento real o si se debe a una detección de la enfermedad en estadios más precoces.

Las muchas piedras que se ha encontrado Hilda en su camino la han impulsado a mirar la vida desde otro punto de vista, convirtiendo cada una de sus palabras en un mensaje de ánimo para mujeres que, como ella, se enfrentan cada mañana al cáncer de mama. La fuerza y la vitalidad con la que afrontó los tratamientos de radioterapia en cuello, hombro, espalda y axilas, así como la quimioterapia para acabar con las células cancerígenas que pudieran quedar en la sangre como consecuencia de la metástasis, hicieron que en el hospital la conocieran como la Torbellino Woman.

Ha sido un año complicado en el que ha tenido que superar el fallecimiento de su hermano y un embarazo condicionado por el diagnóstico del cáncer de mama, no obstante, todo ello, lejos de terminar con su alegría de vivir, la ha motivado a encauzar un nuevo proyecto desde Facebook. “Sácale una sonrisa al Cáncer”, nombre de su página en esta red social, pretende demostrar que “con llorar y venirte abajo no sacas nada,” y que, según su experiencia, una buena actitud ayuda a los enfermos a responder mejor a los tratamientos.

“Vivo mirando cómo la gente pierde el tiempo sin darse cuenta que la vida es un suspiro”

La cura definitiva

El optimismo de Hilda Siverio se ve respaldado por la gran cantidad de avances en la curación del cáncer de mama. A día de hoy, cerca del 90% de los casos, si se detectan a tiempo, tienen cura, lo que, unido a las investigaciones que están en curso para encontrar una cura definitiva, muestra un horizonte de esperanza para las afectadas por el cáncer de mama. Recientemente, en la Universidad de Washington en St. Louis, se ha superado la segunda de tres fases que debe pasar un proyecto de cura para ser utilizado de manera generalizada. La vacuna que, como dice la doctora Milva Rodríguez, “no solo trata a la célula tumoral sino también a las células que lo rodean”, se dirige a la mamaglobina-A de las pacientes con cáncer metastásico, proteína cuyos niveles aumentan en los casos de tipo HER2 Positivo. La oncóloga destaca la implicación del HUC en los ensayos clínicos, de los que se llevan a cabo sus dos últimas fases: la de eficacia inespecífica y el ensayo clínico, en el que participan voluntariamente las pacientes que cumplen ciertos requisitos. En esta última fase, la mitad de las mujeres recibe el tratamiento estándar y la otra mitad el estándar más el experimental, de manera que no solo existen beneficios para ciencia, sino de igual modo, si la cura tiene éxito, los hay para las participantes.

El de mama es uno de los tipos cáncer en los que más se invierte, pues afecta a muchas mujeres, lo que hace que la sociedad se conciencie de la importancia de acabar con la enfermedad. De esta forma, las investigaciones se centran cada vez más en determinados tipos de cáncer de mama, por lo que en los últimos años se han desarrollado muchos más fármacos. Milva Rodríguez habla, así, de un incremento en los avances con respecto a las primeras investigaciones y destaca un anticuerpo monoclonal que ha tenido efectos positivos en mujeres con metástasis en el tipo HER2 Positivo, cuyo riesgo de convertirse en metastásico es mucho mayor que en el resto de los casos.

La esperanza de vida de las mujeres con cáncer de mama se ha triplicado.

Así, una vez se supera el cáncer, las posibilidades de recaída, aunque dependen de muchos factores, por lo general, son bajas. No obstante, a pesar de que puedan quedar secuelas psicológicas, el cáncer de mama es de las pocas enfermedades que pueden curarse de forma absoluta, y en la que aquellas que presentan un pero pronóstico logran vivir cada vez más años. Podemos afirmar que es una enfermedad que si es detectada a tiempo se cura en el 97% de los casos. En la Unión Europea la mortalidad por esta enfermedad ha descendido, en los últimos años, un 1,4% anualmente. Concretamente en España, el 83% de las mujeres sobreviven a la enfermedad, un porcentaje muy bueno que sitúa a nuestro país por encima de la media europea que se encuentra en un 79%. De este modo, la esperanza de vida de las mujeres con cáncer de mama se ha triplicado en los últimos 10 años, al lograr que un 88% de las afectadas siga viva a los 5 años del diagnóstico frente al 27% que, hasta hace una década, conseguía sobrevivir a esta enfermedad.

Hilda sigue

Hoy, Hilda está a la espera de la conclusión de las sesiones de radiología para poder operarse del pecho derecho, mientras combina este tratamiento con una quimioterapia oral que durará cinco años. Ante esta situación, mucha gente se derrumba, hecho que la tinerfeña quiere cambiar con un mensaje de apoyo a las pacientes que la siguen: “La vida nos está regalando una oportunidad para luchar, se lo debemos a quienes han perdido la batalla. Vivan, que la vida es dura pero muy hermosa”.

Sin duda, la suya es una historia de superación, en la que en los momentos más difíciles y traumáticos de la enfermedad, como la pérdida de su oscura melena, ha querido restar dramatismo a los ojos de sus hijos, permitiéndoles que decoraran su cabeza, entonces desnuda, con diferentes dibujos. Quizás, esto recuerde a la famosa película La vida es bella, por su afán en normalizar la situación con sus hijos y hacerles ver una parte buena dentro de todo lo malo. Por ellos, precisamente, es capaz de coger impulso, mantener ese gran espíritu que la caracteriza y hacer de todo una fiesta. Ellos, más que nadie, merecen conocer lo fuerte y divertida que es su madre, una madre que, en todo momento, ha querido hacer del cáncer “un canto a la vida y a la alegría”.

 

Sinpalabras son: Stephanie Cottrell García, Ana Mohamed Pérez, Claudia Molina Hernández, Laura Muñoz Vaquero y Elena Yanes Roldán.

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