Christopher Furlong

Ziauddin Yousafzai, padre y mito

por / Comentarios desactivados / 221 Vistas / 9 noviembre, 2014

Ziauddin Yousafzai, referente en la lucha por los derechos de las mujeres en las sociedades patriarcales y tribales, como la pakistaní, e inspiración de su hija Malala Yousafzai, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz.

Diplomático procedente de Pakistán, durante años, director de la escuela pública de Khushal (situada en el Valle del Swat) en la que permitía la asistencia a alumnos de sendos sexos. Principio de igualdad que defendió con pundonor y que actualmente contrasta con los ideales y costumbres de una cultura, basada en la obediencia y el honor.

Obediencia y honor, la cultura pakistaní

Una mujer obediente es lo mismo que una mujer callada, debe pasar desapercibida, acatar las normas que se le imponen, sea cual sea su opinión. Este valor, la sumisión, es el primer fundamento en la vida de las pakistaníes, se someten a la presión de una sociedad patriarcal que las margina. Tanto es así que el cumplimiento de los trece años significa el abandono de su niñez para dar paso a un confinamiento dentro de sus propios hogares, momento a partir del cual han de ser acompañadas por un hombre para salir a la calle.

“La mujer no es una persona libre, se convierte en el honor de la familia y si transgrede el código de ese supuesto honor podrían incluso matarla”

Honor. Concepto intrínseco a la cultura pakistaní. Y no es aplicado exclusivamente a las féminas. Entre los hombres este valor supone un trabajo constante; desde que nacen es de obligado cumplimiento el sustento familiar. Resulta inconcebible que una mujer aprenda un oficio, que gane dinero para su hogar. Se entiende como una deshonra para los varones, quienes deberán trabajar en relación a cuántas bocas haya que alimentar. Desde occidente se impone (tras la modernización social) el pensamiento único sobre dicha cultura; unos valores tan arraigados y desvirtuados a la vez se alejan muy notablemente de su verdadero sentido.

Malala, el ejemplo a seguir

Su padre jamás dudó en darle la oportunidad de estar en contacto con la información y el estudio como caminos al conocimiento. Quería hacer de ella una persona con las mismas oportunidades que los hombres de su sociedad. Permitió que su hija estudiara en el colegio que él dirigía a pesar de los hirientes y reiterados atentados talibanes que acabaron con cientos de colegios en el Valle del Swat. Fue gracias a la formación de su padre que la joven desde muy temprana edad quiso recibir unos estudios que por el contrario, en su pueblo no estaba permitido.

Malala Yousafzai se enfrentó a los talibanes, acción que le hizo sufrir un disparo que le llevó al filo de la muerte. La repercusión de este hecho y su férrea voluntad hicieron posible la puesta en marcha de la asociación que lleva su nombre, Malala Fund, y cuyo objetivo es conseguir la educación para las niñas que por diversos motivos, sobre todo el cultural, no pueden estudiar.

Foto: Jessica Rinaldi

Foto: Jessica Rinaldi

La obtención de un premio tan prestigioso como el Nobel de la Paz “por su labor contra la supresión de los niños y jóvenes y por el derecho a la educación infantil” refleja la admirable lucha que soportó para defender sus derechos como ser humano libre e igual y no como mujer propia de una sociedad pakistaní.

Malala también recibió galardones como el Premio Nacional por la Paz, por su defensa a la educación de las niñas (KidsRights Foundation); Premio Simone de Beauvoir (Francia); Premio UNICEF de España por su defensa al derecho de las niñas y a su educación; Premio de la Paz Internacional Tipperary; Premio Embajador de Conciencia por Amnistía Internacional; Premio Internacional Infantil de la Paz (Holanda); Premio Internacional Cataluña (España); Premio Clinton Ciudadano Global por la Fundación Clinton (Estados Unidos); Premio Peter Gomes (Universidad de Harvard); Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia de la Eurocámara; Premio Nacional por la Igualdad y la No Discriminación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (México).

El caso de Malala es el de una joven que, con la ayuda de su padre, abrió su mente más allá de aquello que estaba impuesto. A pesar de su juventud se ha convertido en una fuente de inspiración para todo aquel que se encuentre sometido bajo presión social.

ROSEBUD son: Fabio Benítez, Miriam Rodríguez, Raquel Ladevèze, Víctor Jorge y Nerea Mancisidor.

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